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Elvira Ceballos: “soy mitad mujer,mitad música”

Así se define esta pianista, profesora de música y compositora cordobesa que se rebeló contra la ceguera que la acompaña desde muy pequeña y encontró en la música su modo de vida y hace 50 años que se dedica a la docencia. De vasta trayectoria como intérprete de diversos géneros musicales, fue recientemente distinguida por la ciudad de Córdoba con el premio Jerónimo Luis de Cabrera, máximo galardón que se le otorga a los cordobeses destacados.

Son las 18, hora del crepúsculo. La antigua casa colonial parece el lugar perfecto para que habiten las musas de Chopin, Mozart, Beethoven, Bach… Es el barrio de Alberdi, cobijo de grandes músicos como Pedro Babero, Los de Alberdi, El Chango Rodríguez y tantos otros que hoy son leyenda. Y ese es el lugar elegido también por Elvira, esta música ciega que nació en La Falda hace 64 años. La pianista “dotada”, como la llaman sus compañeros me recibe con una gran sonrisa, debajo de sus infaltables lentes oscuros. Me da un abrazo fuerte desde su silla de ruedas, que es su medio de movilidad desde hace un tiempo. Nada es impedimento para ella que domina su arte como ninguna. Aprendizaje que no se lo guarda sino que lo comparte y enseña a otros ciegos, que sueñan convertirse en músicos.

¿Vos soñas Elvira?

Yo no sueño. Yo transito. No soy de las personas que sienten la necesidad de soñar. Solo una vez me paso: a los 11 años escuché a un pianista y me dije ‘como me gustaría tocar como él’. Tocaba Patética, una de las 32 sonatas de Beethoven y muy pronto Dios quiso que también yo lo hiciera. ¡Hice las 32 sonatas y 5 conciertos! – dice emocionada- Es que tuve maestros excepcionales, mi vida es un antes y después de ellos.

¿Qué te enseñaron?

Todo. Los primeros maestros fueron mis padres. Ellos querían que junto a mi hermana, que también era ciega, llegáramos lejos. No nos ponían límites. Nos dejaban volar a donde pudiéramos ir. Luego, todos mis maestros fueron mis guías, de ellos destaco a Emilio Alessio, fue uno de mis grandes referentes. Siempre me decía ‘el mejor maestro es uno, porque aprende de los alumnos.’ El me demostró que se puede ir hacia adelante, que siempre se puede hasta lo que parece difícil.

 

Elvira, dibuja con sus manos notas en el aire, mientras me cuenta que empezó sus estudios musicales a los 5 años. Su familia vino a Córdoba, para que con su hermana pudieran estudiar en el Instituto Provincial para Ciegos (hoy Helen Keller). Y desde entonces no paró. “A los 15 años ya era maestra de guitarra y estaba por recibirme de maestra de piano y de canto”, dice esta mujer que no le teme a los desafíos. Ya lleva realizadas más de 3.000 presentaciones tanto en el país como en el exterior. Con gran talento, le hizo frente a las adversidades que se le iban presentando, entre ellas la falta de partituras en braile. Por lo que decidió con la ayuda de su madre, pasarlas a ese sistema. “Cuando era chica, había muy pocas y por eso tenía que transcribirlas. Le enseñé a leer a mi madre, después me dictaba y yo con la maquina pasaba el pentagrama al braile. Copiábamos desde las 5 de la mañana hasta las 12. Después me sentaba en el piano y comenzaba a tocarlas. Aprendía rápido y tenía que volver a dictarme. No la dejaba estar libre (risas). ¡No sé cuantas transcribí!”, rememora esta pianista que tradujo partituras de distintos géneros: tango, folklore, jazz y obras del Renacimiento. Su tarea es única en el país y su valiosa recopilación es encuadernada por ella misma. Todas esas miles de notas están grabadas en su mente y puede ejecutarlas de memoria.

¿Amaste?

Si. Amé y fui amada. Se llamaba Eduardo, también era casi ciego. Fue el gran amor de mivida, aparte de la música. Con él viví los mejores años. Hoy ya no está pero los recuerdossiempre están.

¿Cómo te desenvolvés con la ceguera?

No tengo impedimento. Anduve mucho, viajé mucho. Se pedir ayuda cuando la necesito. Lo que hago lo hago con cariño sino no lo hago. Me crié con medicina homeopática. Mi médico me decía ‘si te gusta el arte hacelo, eso no se pierde es algo que te va a durar toda la vida’, eso no lo olvido jamás y le agradezco mucho. No tengo miedo a nada, salvo a los caballos. La primera vez que escuché a uno me desmayé. Pobres caballos–risas-.

Sos una rebelde…

Yo siempre fui rebelde, mi madre se preocupaba. Ella quería que saliera, que dejara de estar con los libros. ¡Hasta el secundario lo hice libre! Me gustaba estar en todas. Mis padres siempre me dejaron ser libre. Hice lo que quise. Les agradezco tanto, ellos acompañaron mi crecimiento. Tenían una mente sana, fresca. Ni en los momentos más difíciles perdieron su alegría de vivir.

Estamos en el lugar donde los dioses griegos de la música Apolo y Artemisa, hacen de las suyas. Todo el ambiente está inundado de música. De redondas, blancas, negras, semicorcheas… Juguetean con los dos hermosos pianos, el atril, la vieja máquina de braille que posa en el escritorio, muchos libros y partituras en braille. Es el rincón elegido porElvira para aprender y enseñar. “Primero está en la hoja, luego en mi cabeza y finalmente todo en mis manos”, revela.

¿Qué es la música en tu vida?

Tuve una familia que respiraba música. Mi casa solía ser una gran pista de baile. Siempre iban músicos. La música brillaba como la luz del sol, como las gotas del agua de la lluvia, como el aire, como todo lo que es la naturaleza. Así que la música era un ser mas. A mi familia le gustaba que yo sea música. Soy mitad mujer, mitad música.

¿Si no fueras música que otra profesión te hubiese gustado?

No creo que haya servido para otra cosa- Risas- Me gusta encuadernar. Me encantan los libros. Leí y leo mucho. Los de historia son mis preferidos. Si la vida me da tiempo, voy a estudiar Literatura.

¿Qué les transmitís a tus alumnos?

Les doy las herramientas que necesitan. No quiero ser un modelo, sino quiero transmitirles lo que sé para que ellos lo sepan usar. Es una dicha muy grande cuando los chicos aprenden. Lo disfruto tanto como ellos. Para ser maestro hay que ponerse al lado de ellos, no en el pedestal. Ya hace 50 años que enseño, desde los 14.

En todos esos años recibió innumerables distinciones, entre ellas, Argentina Formidable, por su labor en bien de la comunidad de Ecuador. El Concejo Provincial de la Mujer de Córdoba la premió con un escenario que lleva su nombre, además fue destacada por la Legislatura y por el Gobierno de Córdoba, por su contribución a la cultura. Recientemente fue distinguida por la ciudad con el Premio Jerónimo Luis de Cabrera, como cordobesa destacada. Su historia fue llevada a la pantalla grande con el documental “Elvira”, dirigido por el cineasta cordobés Carlos Boveda junto a Diego Piantoni, en el que retrata su vida y la pasión por la música. Ella recuerda: “yo no quería pero después de mucho insistir lo lograron. Fue una experiencia muy linda. Disfruté mucho cada momento de la grabación. Hay que animarse a apostar”.

 

Participó en diferentes discos entre ellos, “El séptimo sentido” junto a la Biblioteca de Ciegos, “Entre Ángeles y duendes” con la cantante María Teresa Olmos, y en los discos de Rally Barrionuevo. Al cantante santiagueño lo define como “un amigo. El apostó para que pueda tener mi disco como solista y con buen tino eligió los temas de “Mi vida toda”. Somos familia”.

Le pregunto cuál es el tema que más le gusta del disco y me contesta “Tardecitas, es de mi autoría. Lo hice a la hora del crepúsculo, es el momento que inspira”. Entonces le pido que la ejecute. Lo hace y me transporte a su historia, la que me acaba de contar. Afuera el crepúsculo seguro ya dio paso a la oscuridad. Acá en esta habitación llena de luz, el piano yElvira son uno solo, dos amores que no se separan jamás.

Su vida musical en un discoImage

El 28 de julio presentará su primer disco como solista denominado “Mi vida toda”, en el cual interpreta obras de su autoría y del cancionero folclórico popular. En este disco Elviraexpresa su faceta como cantante. “Están reunidos algunos bellos paisajes de mi infancia, mi crecimiento, mi juventud, de mi vida toda”, revela. Las grabaciones fueron realizadas en su casa entre 2010 y 2012 y cuentan con las participaciones de Vitillo Abalos (Voz y bombo), Raly Barrionuevo (productor, voz y guitarra), Daniel Barrionuevo e Irene Tesouro (viola).

 

 

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This entry was posted on August 26, 2013 by .

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